Cómo afrontar el dolor menstrual


Desde siempre la menstruación ha sido considerada como un suceso rodeado de muchas supersticiones y falsas creencias. Si bien, actualmente, hay algunas que han ido desapareciendo poco a poco por la múltiple información que se obtiene hoy en día, aún se ignoran muchas cosas sobre la menstruación y los trastornos relacionados con ella. Uno de los más importantes y que padecen la mayoría de mujeres es el dolor menstrual o también conocido por su nombre científico la dismenorrea.

En este artículo les contaremos que es la dismenorrea o dolor menstrual, síntomas y causas que produce este padecimiento y claro está, como sobrellevar este trastorno para que tu misma puedas llevarlo a la práctica.

¿Qué es la dismenorrea?

Hay dos tipos dismenorrea, la primaria y la secundaria.

Se denomina dismenorrea primaria al conjunto de síntomas, pueden ser dolorosos o no, que acompañan y/o preceden a la menstruación de manera natural, sin ninguna alteración patológica. Generalmente se presenta al mismo tiempo o poco después de la primera regla. Suele ser más intensa el primer día que se menstrual. 

Por otro lado, tenemos la dismenorrea secundaria, si bien son los mismos síntomas que lo anterior mencionado, en esta ocasión se presenta por una patología clínica, no natural. Suele presentarse pasado un tiempo más amplio desde la primera regla. 

En esta ocasión, estaremos tratando solo la dismenorrea primaria y cómo afrontarlo. 



Síntomas de la dismenorrea

En general, los síntomas que más frecuentes de dismenorrea son los siguientes:

  • Dolor abdominal y calambres
  • Dolor intenso en la zona lumbar
  • Dolor en las piernas, fundamentalmente en los muslos
  • Dolor de cabeza
  • Debilidad
  • Mareos, vómitos, diarrea, falta de apetito
  • Sentimientos disfóricos: irritabilidad, tristeza, …


Causas de la dismenorrea o dolor menstrual

Desde lo científico:

La dismenorrea es debida a una serie de factores hormonales (altos niveles de progesterona en el útero, presencia elevada de oxitocina y vasopresina en sangre) y cervicales (estrechamiento del cuello uterino), a hiperactividad del miometrio (contracciones del miometrio muy intensas) y a factores neurológicos (concentración de noradrenalina en útero, irritación de las terminaciones nerviosas libres); pero, sobre todo, la dismenorrea es debida a la acción en útero y en sangre, de las prostaglandinas. El incremento de las prostaglandinas en el útero produce tensión en el miometrio, provocando contracciones intensas que pueden llegar a ser muy parecidas a las del parto. La tensión genera constricción vascular e isquemia, así como estrechamiento del cuello uterino, lo que dificulta la salida del flujo menstrual. Esta interrupción parcial del flujo favorece que las prostaglandinas se reabsorban, aumentando así su concentración y la sensibilidad del útero a estas sustancias. Además, las prostaglandinas que pasan a la circulación sanguínea, estimulan la musculatura lisa del tracto intestinal, provocando los trastornos gastrointestinales que acompañan a la menstruación: mareos, náuseas, diarrea, vómitos, …


Desde la psicología:

Hay muchos aspectos y variables psicológicas relacionados con la menstruación: la regularidad del ciclo, retirada de la regla sin una causa médica que lo justifique, menopausia… Los tipos son las siguientes:

Tipo vicario

La historia familiar influye en nuestra experiencia de dolor por una parte debido a la forma en que se transmite la información, y por otra, a la creencia de que el dolor es algo que forma parte de la menstruación y que no puede evitarse.

Tipo cognitivo

Internamente decirse cosas negativas y repetitivas, la anticipación del dolor, la falta de control sobre una misma, son pensamientos frecuentes que se dicen las mujeres que padecen del dolor menstrual, causando la aparición de un alto dolor menstrual predecible (“en unos días me vendrá la regla, mierda… con lo que me duele y encima tengo que estudiar, el Ponstan no me hará nada…, esto es una mierda, ser mujer es una mierda)

Por otra parte, las mujeres con dismenorrea suelen focalizar en el dolor toda su atención, de modo que la más pequeña sensación, es interpretada como posible indicio de dolor (“ay no, ya empieza”).  Es frecuente que entonces se desencadene una cadena de pensamientos negativos que acaba desembocando en el dolor y en un proceso de indefensión que genera sentimientos negativos como la ansiedad, que contribuye al procesamiento negativo del problema.

Tipo emocional

La ansiedad, irritación y otros sentimientos favorecen e incrementan los pensamientos negativos haciendo que la percepción e interpretación maligna de los síntomas se incremente. Estas variables también contribuyen al aumento de la tensión muscular, relacionada con el dolor. Conductas como fumar y beber alcohol también contribuyen a incrementar los síntomas menstruales. A la hora de afrontar la dismenorrea primaria, desde el punto de vista psicológico es fundamental analizar el diálogo interno que nos decimos.

Este tipo de verbalizaciones hacen que aumente la tensión corporal, fundamentalmente la abdominal, con lo que aumentará la isquemia cervical de la que hablábamos antes, las contracciones uterinas se percibirán como más fuertes y dolorosas. Lo que llevará a emitir conductas como toma excesiva de medicamentos cada vez más fuertes que acaben con el dolor, quejas constantes, irritabilidad…Si además el entorno favorece y refuerza estos pensamientos y conductas desadaptativas, contribuye a que el problema se mantenga en el tiempo.

En cambio, si el dialogo interno es positivo tipo: “este dolor es bastante molesto…, pero puedo manejarlo. Puedo tomarme una infusión antiinflamatoria, relajarme un rato, quedarme tranquila y en breve pasará.”  Los sentimientos y sensaciones que genera son mucho más adaptativos, y ayudan a manejar el dolor y afrontar el problema.


Cómo gestionar psicológicamente el dolor menstrual

De modo que es fundamental ayudar a la mujer que sufre de dismenorrea a cambiar el diálogo interno y trabajar las ideas subyacentes bajo la ira, la ansiedad, los sentimientos depresivos e incluso de culpabilidad relacionados con el problema.

Es fundamental ser consciente del papel que tiene la auto atención en el mantenimiento del problema. Unas líneas más arriba hemos visto que la alta predictibilidad de ocurrencia de la menstruación no ayudaba nada, ya que según se va acercando la fecha, se está más pendiente y con la atención totalmente puesta en las sensaciones corporales. Es importante también hacer un entrenamiento en relajación muscular especialmente centrado en la zona abdominal, acompañado de la generación de imágenes relajantes y positivas incompatibles con la ansiedad, ayudarán a relajar la zona y centrar la atención en estímulos más gratificantes. Estrategias como la parada de pensamiento y la distracción para cuando se sorprenda anticipando la llegada del dolor, también son muy eficaces.

Otros cambios para gestionar el dolor menstrual

Aunque no se trate de estrategias puramente psicológicas, modificaciones en hábitos como la alimentación, incluyendo alimentos con propiedades antiinflamatorias, y de hábitos de higiene y una buena compresa para reducir el dolor, ayudan a mitigar los síntomas de dismenorrea funcional.

El objetivo (desde el punto de vista psicológico) no es hacer desaparecer el dolor, porque está ahí, se trata de un dolor físico. El objetivo es ayudar a manejarlo y a vivirlo de una manera más adaptativa y menos incapacitante.



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